
Dejen de quemar la parte exterior y congelar el centro del alimento
Quienes hayan trabajado con trozos de carne gruesos saben bien cuál es el problema. Se intenta calentar el centro del alimento, pero para cuando está listo para comerse, la parte exterior ya está quemada. Es realmente frustrante.
Hemos encontrado una solución: combinamos bombillas de infrarrojos de onda corta con controladores de temperatura tipo PID. En lugar de utilizar aire caliente como en un horno convencional, las ondas infrarrojas actúan directamente sobre las moléculas del alimento.
Cómo funciona en realidad
Utilizamos filamentos de tungsteno que transmiten el calor profundamente dentro de las fibras proteicas. Estas ondas no se quedan en la superficie, sino que penetran directamente en el centro del alimento.
Como el calor llega rápidamente al centro, la parte exterior no necesita estar expuesta a altas temperaturas durante tanto tiempo. Así, ya no hay riesgo de que la capa externa quede demasiado cocida y arruine el sabor del alimento.
Mantener la temperatura estable
Las bombillas de alta potencia son muy eficaces. Pero si se utilizan interruptores simples de encendido/apagado, es posible que la temperatura supere los límites adecuados o que las bombillas se dañen.
Por eso, las conectamos a un circuito PID con un termopar de respuesta rápida. Este circuito actúa como un “cerebro” que monitorea la temperatura en tiempo real y ajusta la potencia según sea necesario. De este modo, la temperatura del centro del alimento alcanza el valor deseado sin que la parte exterior se queme primero.
Algunas cosas a tener en cuenta
La desventaja es que toda esa intensidad genera mucho calor ambiental. Si se colocan las bombillas demasiado cerca unas de otras, es posible que se derritan los cables o que la carcasa se sobrecaliente. Es necesario asegurarse de que la ventilación funcione correctamente, o utilizar un revestimiento resistente al calor para proteger el resto del equipo.
Configuración
La buena noticia es que estas bombillas pueden reemplazar fácilmente a las bombillas tradicionales utilizadas en los dispositivos de calentamiento. Solo asegúrese de que los conectores puedan soportar la potencia máxima. Nadie quiere que los conectores se derritan.
Un consejo profesional: limpie los reflectores cada pocos meses. La grasa que se acumula en esos reflectores reduce la eficiencia del calor. Cuando esto ocurre, las bombillas tienen que trabajar el doble para lograr el mismo resultado, y se queman mucho más rápido.