
Hacer que los calentadores infrarrojos de techo alto sean realmente inteligentes
Si alguna vez has intentado calentar una habitación con techos muy altos, sabrás lo difícil que es. La mayoría de los calentadores simplemente envían aire caliente hacia arriba, donde se queda atrapado en el techo, mientras tú te quedas helado en el suelo. Es un desperdicio de dinero.
El calor infrarrojo es diferente. En lugar de luchar contra el aire, envía calor directamente hacia ti y hacia las cosas que te rodean. Es como estar bajo la luz del sol en un día frío. Pero cuando se instalan en lugares muy altos, no se puede confiar en un termostato antiguo y poco eficiente. No quieres esperar veinte minutos para que el calentador empiece a funcionar. Quieres calor ya.
La clave está en integrarlos en tu sistema domótico inteligente.
Por lo general, los conectamos mediante relés IoT o tecnologías como Zigbee o Matter. De esta manera, evitamos cualquier retraso en la activación del calentador. Basta con presionar un botón en el teléfono o pedirle a tu asistente virtual que encienda el calentador; así, el calor llega casi al instante. Esto convierte un garaje helado o una sala de estar fría en un lugar cómodo donde querer pasar tiempo, en cuestión de segundos.
Pero no puedes conectarlos simplemente a cualquier enchufe.
Dado que el calor debe recorrer una distancia larga, se necesita mucha potencia eléctrica. Por eso, usamos lámparas infrarrojas de onda corta. Son las únicas que pueden transmitir calor a través de distancias de 4 metros sin perder eficacia.
Aquí es donde hay que tener cuidado: la carga eléctrica. Estos dispositivos consumen mucha energía. Si intentas encender cinco o seis calentadores de 3 kW al mismo tiempo, es probable que se apague el interruptor principal. Para evitarlo, programamos su encendido de forma escalonada a través de la aplicación. Uno se enciende primero, luego el siguiente, y así sucesivamente. De esta manera, se mantiene estable la red eléctrica y las luces no parpadean.
¿Cuál es la desventaja? Que el calor es muy direccional.
Si estás justo debajo del haz de calor, te sentirás cómodo. Pero si te alejas tres pies hacia la izquierda, podrías volver a sentir frío.
Para evitar desperdiciar energía en habitaciones vacías, añadimos sensores de presencia. Los calentadores solo se encienden cuando realmente hay alguien allí para disfrutar del calor. Es una solución sencilla que evita que la factura de electricidad suba excesivamente.